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Calamaro su aguante, los Tigres y los Toros...Xtreme rock Radio Monterrey

Soy el último hígado de mi generación, sostiene orgulloso Andrés Calamaro

Para el rocker-tanguero argentino Andrés Calamaro, México es –antes que cualquier otra cosa– la posibilidad de volver acomer unos tacos al pastor, quizá en El borrego viudo. No es muy salsero, pero tampoco le hace el fuchi. Es más, los pastores no se comen por cantidad, sino por tiempo, afirmó en entrevista en su cuarto del hotel Hyatt Polanco, donde habló de infinidad de asuntos de varia invención, hasta de música.

Llegó hace días para cumplir su sueño de estar en un escenario con Los Tigres del Norte, fantasía hecha realidad la noche del pasado sábado, en el Vive Latino. Seguramente, el día del juicio final, alguien tendrá que decir que Los Tigres del Norte son Los Beatles de México. Tienen una categoría incontestable y son una leyenda viviente, el repertorio popular y folclórico del norte y de todo México, acotó.



“En estas épocas de corrección política inquisitorial, Los Tigres del Norte bajan más líneas y tienen más mensajes interesantes y atrevidos, así como reivindicativos, que todos los grupos juntos del Vive Latino, con permiso de Calle 13, que son muy buenos y escriben muy bien también. El asunto de llevar a Los Tigres al más grande festival latino alternativo, siendo un experimento, ¡pues salió muy bien, desde la primera canción ya tenían al público en el bolsillo. Más allá del rock, del rock alternativo, de la cultura del pocho, de los hoyos funky, ¡o la chingada! México es mexicano y fue un coro de 70 mil personas cantando Contrabando y traición, El jefe de jefes... De la primera, hasta la última. Lo mío fue una participación simbólica, pero muy importante. Rescato la generosidad, el respeto, la amistad, de Los Tigres del Norte. Cierto que nos conocimos grabando el unplugged donde me convidaron no con una, sino con dos canciones. Subir a cantar con Los Tigres excede el resultado musical que yo haya podido aportar”.

Calamaro (Buenos Aires, 22 de agosto de 1961) ha pertenecido a bandas como Los Abuelos de la Nada y Los Rodríguez, y ahora destaca como solista.

De héroes y antihéroes

Consideró que el narcocorrido es fundamental como medio de información. “Yo los descubrí en los 80, cuando a Argentina llegaban de manera clandestina casetes con ese repertorio. ¡Te imaginas el entusiasmo cuando nosotros, consumidores habituales y permanentes de mariguana, conocimos esas grabaciones de Los Tigres, aparte de las de Los Tucanes de Tijuana, descifrando eso de los cuernos de chivo. Uno de mis compadres estuvo gran parte de su adolescencia y juventud en México. Estuvo en el exilio político. Mi hermana vive hace 30 años aquí. Yo soy cuñado de Guillermo Briseño; bueno, ahora acá ha cambiado mucho la situación delincuencial. Se veía al delincuente como una figura romántica; ahora se le ve violento y carismático. Igual eso lo absorbemos del cine o de las telenovelas: el héroe antihéroe. La ciudadanía sufre más el hecho delincuencial y lo mismo pasa en Argentina, donde la gente siente un miedo violento al atraco, porque el delincuente ya es un delincuente social. Hay una diferencia: se trata de una clase social marginal. Le cambiaron la coca por el taco (otra droga); el actual es un momento incómodo para el ladrón de guante blanco”.

Retomó lo de Los Tigres: “El rock, como el tequila, está en la sangre. Sí, muchos critican que el Vive se haya vuelto cumbianguero. Yo tengo una relación particular con artistas de música bailable en Argentina, como los del Cuarteto Cordobés. En alguno de mis discos grabé ritmos que no pueden ser llamados de cumbia legítima, pero la intolerancia rockera me criticó por –dijeron– haberme vendido al disparate. El Vive no es sólo un festival, sino el más grande en su tipo en América Latina, de rock y rock alternativo. Vienen figuras que tienen otras características y no se le puede llamar sólo alternativo, aunque éste sea su perfil. Yo tengo que ser tolerante incluso con la intolerancia. Yo le dí la vida al rock y el rock me dio la vida a mí, e incluso con hígado. ¡Soy el último hígado de mi generación! ¡El único hígado que sobrevivió a los años 80. El mío es un hígado de oro. Tengo más hígados de oro que discos de oro.”


Defiende la tauromaquia: es un error tan profundo comparar animales con personas

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2014/04/03/soy-el-ultimo-higado-de-mi-generacion-sostiene-orgulloso-andres-calamaro-7808.html

Exageradas las declaraciones de Calamaro, cada quien habla como le ha ido en la feria...Por eso, escucha Xtreme Rock Radio Monterrey




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